![]() Daniel Day-Lewis protagoniza en el filme de Paul Thomas Anderson "There Will Be Blood".
Paramount Pictures / Francois Duhamel
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Por "Chema" Rodríguez
Tucson, Arizona | Published: 01.04.2008
Hay películas que nos cazan y otras que hay que cazar. Las primeras acechan por todos lados como en la televisión con insistentes clips promocionales, en la prensa en anuncios que ocupan toda una página, en el cine con trailers promocionales, en la radio con spots que aparecen cada hora, y en las avenidas con llamativos y espectaculares anuncios.
Cintas como "Harry Potter", "Spider-Man", "Superman", "Transformers", y "Mission: Impossible" comienzan a cazarnos desde su etapa de producción. Despiertan el interés del espectador que ya es cliente cautivo de la industria del Blockbuster y que sólo acude a las salas de cine llamado por intensas campañas publicitarias.
Pero hay otro tipo de cintas de las que se sabe poco y solamente si uno es aferrado al buen cine. Solemos encontrarlas en la televisión por suerte un domingo por la tarde. Sus historias nos atrapan, se hacen inolvidables, aunque nos hayamos perdido el título o no conozcamos a la mayoría de los actores que aparecen en ellas.
Éstas hay que salir a buscarlas, acecharlas y luego cazarlas, pues es muy común que sólo duren poco en cartelera a falta de campañas millonarias de promoción. Las cintas de las que hablo (aunque suene a sarcasmo), sólo cuentan con una trama cautivante, un guión excelente y actuaciones de primera, aspectos que pocas veces se promocionan en un filme.
Paul Thomas Anderson es un director que ha realizado cuatro cintas que caben en el grupo de trabajos por los que vale la pena el cine. Desde su ópera prima "Sydney" (1996), Anderson se distinguió por contar historias maduras e intrigantes, perfectamente bien dirigidas y actuadas. Con "Boogie Nights" (1997) abordó el tema de la industria de cine para adultos de una manera penetrante y muy artística, resucitando de paso al casi extinto Burt Reynolds y presentando a Mark Wahlberg en su primer papel importante.
Luego vino "Magnolia" (1999), considerada por muchos como uno de los mejores trabajos de la década pasada por exponer de manera magistral, un ramillete de historias profundas y controvertidas. El asombroso equilibrio de las historias (por su peso e importancia) es aún efectivo para cualquier espectador, y el ritmo de la tercera parte será difícil de igualar por muchos años.
"There Will Be Blood" (2007) es el más reciente trabajo de Anderson, una historia intensa en donde se expone el odio, la envidia, la ambición, la venganza, el amor, la pasión, la paranoia, la tristeza y la confianza. Por si lo anterior fuera poco, el joven director, con esta obra le entregó a Daniel Day-Lewis tal vez su mejor papel, desde que éste personificara al lisiado Christy Brown en la cinta "My Left Foot" (Jim Sheridan, 1989) con la que ganó el Oscar como mejor actor.
Basada en una novela de Upton Sinclair, "There Will Be Blood" se centra en la vida de Daniel Plainview, un hombre que pasa de ser un simple minero a un hombre rico al descubrir petróleo en sus tierras. Para Daniel la mayoría de las personas son flojas e ignorantes, estorbos para seguir su camino de acrecentar su ya fortuna.
Pero todo cambia cuando conoce a Eli Sunday (Paul Dano), un joven predicador que se niega a vender su tierra al poderoso hombre pero que hábilmente sacará provecho de su ambición. Es entonces cuando surge este duelo de personalidades, entre un hombre con ambiciones casi fuera de todo escrúpulo, y otro con una firmeza de carácter capaz de imponerse a cualquiera.
Pero "There Will Be Blood" es mucho más que eso, y no sólo por su larga duración (2 horas y 30 minutos), sino porque la historia, que abarca más de treinta años, nos muestra la evolución de una personalidad que pasa por casi todas la fases emocionales enumeradas antes. De usted depende entonces ir a verla al cine, y en caso de que le agrade, buscar en este inicio de año el resto de los filmes de Paul Thomas Anderson. Feliz Año Nuevo, estimado lector. Suerte en su cacería.
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