Hace un par de noches, estaba acostada en mi cama rezando el rosario antes de quedarme dormida. Me asustaron dos golpazos fuertes que interrumpieron el silencio y me hicieron brincar de mi cama.
Enfrente de mi casa, cerca de Ajo Way y la Avenida 12 Sur, una camioneta se estrelló contra un árbol. Mi corazón palpitaba fuertemente mientras llamaba al 911, sin saber si el conductor estaba vivo o muerto y temiendo que hubiera pasajeros heridos.
Supuse que el conductor estaba borracho o muy drogado y que había perdido control de su camioneta. No tenía idea que se trataba de un chico de 15 años de edad que había tratado de suicidarse.
Mientras estaba parada en la banqueta enfrente de mi casa hablando con el operador del 911, los vecinos salieron de sus casas y dos jóvenes corrieron hacia la camioneta para ver cómo podían ayudar.
El conductor estaba atrapado dentro de la cabina de la camioneta Ford. Era el único dentro de la camioneta, la cual estaba hecha chicharrón y una gran rama del árbol había traspasado la cabina y salido por la ventana trasera. Y tan sólo me pregunté: "¿cómo puede alguien sobrevivir algo así?"
Media docena de patrullas llenaron la calle junto con carros de bomberos y paramédicos.
Los bomberos se pusieron a trabajar cortando las ramas del árbol y separando con su herramienta de palanca la camioneta para liberar al adolescente. Se lo llevó una ambulancia. El choque ocurrió después de las 11 p.m. el 17 de marzo y los oficiales de policía despejaron el lugar horas después.
El adolescente había dejado una nota suicida diciendo que iba a volcar la camioneta y matarse, informó el Sargento Fabián Pacheco, portavoz del Departamento de Policía de Tucsón. El hermano del adolescente había reportado esto a las autoridades poco antes del choque.
La muerte no llegó esa noche. El joven sufrió una fractura del pie derecho, fue atendido en University Medical Center y más tarde lo enviaron al Sonora Behavioral Health Hospital (Hospital de Salud Conductual Sonora) para ser evaluado.
Conforme se propagó la noticia, los amigos del chico no podían creer que él hubiera querido quitarse la vida. Una mujer dijo: "Nadie sospechaba que tenía problemas. Él es muy cariñoso, saludador y admirable".
Aprendí que los que sufren emocionalmente en silencio pueden ser los que muestran una cara feliz. No saben cómo o dónde buscar ayuda. Les da pena acudir a un amigo que quizá no comprenda y sienten que no pueden acudir a sus familiares por que hay conflicto. Se sienten desesperados.
La mujer dijo que se enteró que el niño había escogido el árbol para que fuera su trampa mortal porque él quería que la gente siempre lo recordara. El árbol está situado en un centro comercial que él visita con regularidad.
Comentó que espera que el niño se acerque a ella ya que no quisiera que él lo volviera a hacer. "Le ofrecí llevarlo a un grupo de oración para que se pueda acercar a Dios, ya que él no quiere hablar conmigo del por qué lo hizo", dijo la mujer.
Espero que ella y otros que están cerca de él tengan éxito en encontrar la ayuda profesional que él necesita. El choque es una gran llamada de atención.
Se puede volver a repetir fácilmente y el desenlace puede ser diferente. "Se calcula que las enfermedades mentales afectan a una de cada cinco familias en Estados Unidos, indica la Alianza Nacional de Enfermedades Mentales en su sitio Internet www.nami.org/.
"Las enfermedades mentales son condiciones médicas que trastornan la forma de pensar, los sentimientos, la habilidad de relacionarse con otros y las funciones de la vida diaria de una persona", informa la alianza.
La depresión es una enfermedad mental y puede conllevar a pensamientos suicidas. Las enfermedades mentales, que son desórdenes biológicos del cerebro, no se van por sí solas. No es un problema de actitud o falta de carácter, sugiere H. Clarke Romans, director ejecutivo de la Alianza Nacional de Enfermedades Mentales del Sur de Arizona.
El estrés puede desencadenar los síntomas, expresa Romans. "Una persona puede ir bastante bien y luego algo sucede. Puede ser un torrente hormonal al ser adolescente, la muerte de un familiar, problemas familiares o una lesión", agregó.
Jovencito, se necesita fuerza para pedir ayuda. Espero que puedas permitirle a los que están a tu alrededor, a quienes le importas, que te ayuden a estar bien.
ENGLISH VERSION
On a recent night, I was laying in bed praying the rosary before falling asleep. Two loud, frightening thumps broke the silence and made me jump out of bed.
Across from my home — near West Ajo Way and South 12th Avenue — a truck crashed into a tree. My heart raced as I called 911, not knowing if the driver was dead or alive, fearing there could be injured passengers.
I figured the driver was drunk or high on drugs, and lost control of the truck.
Little did I know then that it was a 15-year-old boy who tried to kill himself.
While standing on the sidewalk in front of my house talking to a 911 operator, neighbors walked out of their houses and two young men ran to the truck to see if they could help.
The driver was trapped inside the cab. He was the only one in the white Ford truck.
The pickup was crumpled and a huge limb of the tree filled the inside of the cab, piercing out the rear window.
I only wondered, "How can anyone survive this?"
About half a dozen police cars filled the street along with a fire engine and paramedics.
Firefighters went to work cutting away at tree branches and prying apart the crushed truck to free the teen. He was taken away by ambulance.
The crash occurred after 11 p.m. on March 17 and police officers cleared the scene hours later.
The teen had left a suicide note saying he was going to flip the truck and kill himself, said Sgt. Fabian Pacheco, a spokesman for the Tucson Police Department. The teen's brother had reported this to authorities shortly before the crash.
Death did not come that night. The teen suffered a broken right foot, was treated at University Medical Center, and later sent to Sonora Behavioral Health Hospital for evaluation.
As the news traveled, friends of the boy found it incredible that he would try to take his life. One woman said: "Nadien sospechaba que tenia problemas. El es muy cariñoso, saludador y admirable."
I learned that those who suffer emotionally in secret can be the same ones who show a happy face. They don't know how or where to seek help. They are embarrassed to turn to friends who may not understand, and they feel they can not turn to their families because of conflict. They feel despair.
The woman said she found out the boy chose the tree to be his death trap because he wanted people to always remember him. The tree sits in a shopping center he regularly visits.
She said she is hoping the boy reaches out to her because she does not want him to do this again. "I offered to take him to a prayer group so that he could open up to God, since he does not want to talk to me about why he did what he did," said the woman.
I do hope she and others who are close to him are successful in finding the professional help he and his family needs. The crash is a wake up call. It can easily be repeated, and the outcome may be different.
"It is estimated that mental illness affects one in five families in the United States, states the National Alliance on Mental Illness on its Web site www.nami.org/
"Mental illnesses are medical conditions that disrupt a person's thinking, feeling, mood ability to relate to others, and daily functioning," says the alliance.
Depression is a mental illness and can cause thoughts of suicide. Mental illnesses, which are biological brain disorders, can not be wished away. It is not an attitude problem or a character flaw, says H. Clarke Romans, executive director of the National Alliance on Mental Illness of Southern Arizona.
Stress may trigger symptoms, Romans said. "A person may be doing well and then something happens. It could be a rush of hormones in being a teen-ager, a death in the family, family problems or an injury," he said.
Young man, it takes strength to come forward and seek help. I hope you are able to allow those around you, who truly care, help you get well.
● Contacte a Carmen Duarte al 573-4104 o al e-mail: cduarte@azstarnet.com
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