Fri, Nov 21, 2008
Rion Prioleau (izq.) intenta bloquear un tiro de Christian Rodríguez (der.). Al centro Estevan Mena, todos del equipo de Basquetbol en Silla de Ruedas de UA.
Fotos: Benjie Sanders / La Estrella de Tucsón
More Photos (1):

Cambia su vida el basquetbol

Ayuda a jóvenes en deportes de silla de ruedas y espera participar en los Olímpicos 2012
Por Natalia Lopera
la estrella de tucsón
Tucson, Arizona | Published: 10.03.2008
TUCSÓN.- Antes de descubrir los deportes en silla de ruedas, Christian Rodríguez sólo jugaba video juegos y veía TV después de la escuela cuando tenía 12 años.
"Yo no era muy sociable", comentó el joven que hoy día tiene 18 años. Él nació con Artrogriposis, una enfermedad que le impide caminar a menos que sean distancias cortas.
Pero hoy día el joven juega en la División Colegial de Basquetbol de Silla de Ruedas de University of Arizona. Y aunque el programa se caracteriza por su diversidad, él es uno de apenas tres hispanos en el Adaptive Athletic Program de UA para deportistas con incapacidades, comentó su entrenador Derek Brown.
Fue por su trayectoria personal y su servicio a la comunidad que Rodríguez salió la semana pasada en la revista "Selecciones", la versión en español de Reader's Digest.
Sólo cinco de los cientos de jóvenes nominados a través del País salieron en la edición del 23 de septiembre que destacó adolescentes sobresalientes durante el Mes de la Hispanidad. Y la semana pasada fueron honrados en una recepción en Miami.
"No solamente no se dejó desanimar por su incapacidad, pero ahora está inspirando a otros jóvenes", destacó la directora editorial de la revista, Genevieve Fernández.
A pesar de que haya llegado bien lejos, el joven que es guardia para el equipo, no ha olvidado su punto de comienzo.
Por eso ha ayudado a entrenar a equipos juveniles de toda clase de deportes en silla de ruedas, tanto aquí en el Northwest Neighborhood Center, como en Chula Vista, California donde vivía antes.
Rodríguez se mudó hace dos meses a Tucsón para jugar con los Wildcats, pero actualmente estudia en el Pima Community College. Apenas califique para pagar la matrícula de UA como residente, piensa transferirse para estudiar administración de empresas.
Fue evidente durante su práctica que jugar basquetbol en silla de ruedas requiere bastante habilidad.
No solamente tienen que tener la resistencia para movilizarse a una velocidad de hasta de 10 millas por hora, hay veces los deportistas controlan la silla con movimientos de la cintura mientras rebotan el balón. Y la maniobran con suma precisión.
Están sujetos a la silla, pero cuando se caen de pecho hay veces se les va el aire. Lo peligroso es irse de espaldas, explicó Rodríguez. Fue así como le hicieron una sutura de seis grapas en la cabeza, unos años atrás cuando jugaba en una liga de adultos – Rodríguez era el único de 14 años.
Fue su experiencia en ese equipo que lo preparó para jugar con los Wildcats, quienes quedaron en cuarto lugar el año pasado, y esto emociona al joven. "Está prometedor el año", aseguró.
Rodríguez espera que cada práctica lo ayude a prepararse para posiblemente participar en los Olímpicos del 2012.
Todo su ánimo y metas opacan el hecho de que su enfermedad le ha causado artritis en todo el cuerpo y en el invierno le cuesta el doble de trabajo caminar.
Años atrás los expertos ni se imaginaron que tan brillante sería Rodríguez. "Los doctores dijeron que yo sólo iba a ser capaz de nadar y dibujar", resaltó con risa.
Peter Hughes, quien tiene una condición similar a la de Rodríguez, fue quien lo introdujo al mundo de los deportes cuando fue su profesor de educación física en California.
"A mi me forzaron a tomar educación física", comentó su antiguo entrenador y al joven le estaba pasando lo mismo.
Fue con Hughes que el joven se montó en una silla de ruedas por primera vez.
"Cuando empezamos Christian no podía encestar. Pero si jugaba buena defensa, yo le daba un punto. Y se fue fortaleciendo y fortaleciendo", destacó Hughes, quien ahora es el entrenador del programa de atletismo en silla de ruedas de UA.
Mediante el deporte Rodríguez aprendió cómo enfocarse, ser disciplinado y ahora irradia seguridad. Al final de su práctica sus compañeros de equipo, uno por uno se despedían de él y no perdían la oportunidad de conversarle cuando pasaban por su lado.
Puede ser que Rodríguez no llegue a ser un Kobe Bryant, comentó Hughes, pero si puede que llegue a ser uno de los mejores capitanes de un equipo. "Todo el mundo lo respeta", comentó.
También pasa lo mismo con los niños que entrena en su tiempo libre. "A los jóvenes les toca ver a un muchacho que juega en el equipo de basquetbol de UA, que juega contra gente buena, y eso los motiva a querer jugar mejor", finalizó.
Contacta a Natalia Lopera al 807-8029 o al e-mail: nlopera@azstarnet.com