![]() Jesús Pineda (der.) trabaja en la remodelación y construcción de casas. Jesús tuvo que dejar de estudiar debido a la Ley 300 y ahora sólo trabaja tiempo completo. Benjie Sanders/La Estrella de Tucsón
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RANCHO RESORT MAINTANANCE POSITION General A1 Communications Cable Techs Health Care Sierra Tucson Eating Disorders Program Coordinator Sigue Ley 300 afectando educación de hispanosConsideran dejar estudios o volver a su País
La Estrella de Tucsón
Tucson, Arizona | Published: 08.08.2008
Tucsón.- Cambios en las leyes estatales han creado barreras cada vez más difíciles para estudiantes indocumentados, incluyendo jóvenes que han tenido que abandonar el colegio - y sus sueños de una vida mejor- porque no pueden pagar las tarifas como estudiantes extranjeros impuestas.
Y con la propuesta legislativa que resolvería esta situación, el DREAM ACT, todavía sin resolverse y los pocos apoyos en fondos y becas, algunos de estos potenciales profesionistas han abandonado en definitiva sus estudios y otros consideran regresar a sus países de origen en busca de oportunidades.
Jesús Pineda ha pasado la mitad de su vida en este País. El joven de 22 años, entró al séptimo grado cuando vino de México hace 11 años. Aprendió inglés en tres meses, se graduó de Catalina High Magnet School y desde los 13 años trabaja con su padre en un negocio familiar.
Sus planes eran estudiar para mecánico y por dos años asistió a un colegio comunitario, pero en el Otoño del 2007 abandonó sus estudios al no poder comprobar su estatus legal tras la implementación de la Ley 300.
"Estoy más acostumbrado a la vida de aquí", asegura. "Ya no pude estudiar porque no tenía seguro y lo que empecé a hacer es trabajar de tiempo completo". Aunque Jesús quiere continuar sus estudios, dice que no puede pagar estas cuotas. Y al igual que muchos estudiantes que como él crecieron en este País, está pensando en regresar a México para continuar sus estudios.
Pocos apoyos
Y es que la Proposición 300, aprobada como ley en noviembre del 2006, establece que los estudiantes deben comprobar su residencia legal para pagar como residentes, de lo contrario deben cubrir sus cuotas como extranjeros, pero estas son más altas. Por ejemplo, un residente de medio tiempo pagará en Pima Community College este Otoño 297 dólares por seis créditos. El estudiante no residente pagará 504 dólares por los mismos créditos.
Cuando entró en vigor esta ley hubo algunos esfuerzos comunitarios para reunir fondos, recuerda Francisco Marmolejo, del Consortium for North American Higher Education Collaboration en University of Arizona. Sin embargo, activistas en favor de los migrantes se quejan de que los esfuerzos han sido mínimos.
"Ha habido algunas becas de fondos privados que los estudiantes han conseguido", dice Marmolejo. "Pero se ayudó a resolver el problema de un año, no de largo plazo".
En julio del 2007 Tucson Hispanic Chamber of Commerce otorgó un apoyo por 10 mil dólares a Celina Tolano, estudiante de Palo Verde High School para que siguiera sus estudios, gracias a una donación privada. Pero este año escolar 2008 el organismo no tiene planeado ningún apoyo de este tipo, dijo su presidenta Maricela Solís de Kester."El apoyo del año pasado fue una situación específica".
Y en el caso de UA tampoco existe un programa o fondo para apoyar a estos estudiantes, confirmó Rebeca Ruiz-McGill, vocera de la universidad. Oscar Luján, de University of Arizona Hispanic Alumni, dice que es frustrante no poder ayudar a otros hispanos. Su organización tiene fondos por 455 mil dólares para hispanos este año escolar, pero tienen que comprobar su residencia legal aquí. "La gente nos llama, pero es muy difícil conseguir fondos estatales para esto", dijo.
Los activistas lamentan la poca unión y esfuerzo de líderes comunitarios y organismos. Por lo pronto existe un organismo que ofrece fondos, Fundación México, pero sólo cuenta con 10 mil dólares, dice su presidente Florencio Zaragoza.
Se desconoce el número de afectados
Debido a que las instituciones educativas no pueden preguntar el estatus legal de estudiantes, se desconoce cuántos han resultado afectados. Sin embargo hay una constante en el número de estudiantes que no clasifican como residentes. La cifra más reciente de PCC, por ejemplo, es de 951 estudiantes al mes de junio, y al mes de enero fue de mil 214.
En el 2007 se estimó que en Arizona habría unos 5 mil estudiantes de colegios y universidades afectados y existe mucha información anecdótica al respecto, según activistas. "Hemos tenido una gran cantidad de llamadas de muchachos o de padres que ahora ya han visto que sus posibilidades se han limitado", dijo Marmolejo.
Un ejemplo es el incremento de actividad en Educamexus, un centro de información que ofrece opciones educativas en línea para personas de habla hispana. Quienes están más preocupados son los padres de familia, dice Gilberto Olivas de Educamexus. "Como que se sienten mal de estar acá, tratando de darles una mejor vida, pero al final de cuentas se está teniendo ese obstáculo".
Y entre las opciones que los estudiantes consideran está tomar menos clases, abandonar los estudios o irse del País. Pero esta es una tendencia preocupante, dice Marmolejo, ya que no logran adaptarse al ambiente principalmente por el lenguaje.
Pero por más recursos, fondos y becas que surjan para apoyar a estos estudiantes, los activistas opinan que no deja de ser más que un remedio temporal. Y en ese sentido, la esperanza sigue siendo que se apruebe la iniciativa del DREAM ACT, que propone que estudiantes indocumentados paguen como residentes en colegios y universidades, pero está estancada.
El congresista Raúl Grijalva, uno de los autores, dice que a los legisladores no les interesa abordar el tema en esta época electoral. "No creo que nada va a pasar sino hasta el año entrante cuando tengamos un presidente nuevo", comenta. "No nada más es hacer un acto de caridad, pero a la vez es invertir en algo muy saludable para el futuro de nuestra comunidad". En estados como Oklahoma, Colorado y Georgia también se han emitido legislaciones similares a la Ley 300.
Ricardo Castro, con más de 20 años de experiencia en el sector educativo, piensa que a menos que se deportara a todos esos estudiantes, muchos de ellos simplemente se van a quedar aquí y se les está negando la oportunidad de que estudien.
"Van a pasar a ser ciudadanos de segunda, que es una gran contradicción", comenta. "Son personas que tienen toda su vida aquí, son parte integral de su comunidad y se les está negando el derecho que tienen de recibir las retribuciones".
Para Jesús el plan es esperar a que se resuelva la reforma migratoria. "Este año que viene lo voy a perder también. Yo no me quería ir, en México no se ni a que me vaya a dedicar", dijo.
"Eres de allá porque allá naciste, pero te crees de aquí porque aquí creciste, pero aquí no eres nadie. Y si vas allá es otra cultura muy diferente. Yo sé que me voy a acostumbrar, pero qué difícil va a estar".
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