Mon, Jul 06, 2009

Palomeando

'¡Di no a las Drogas!' (Pineapple Express)

Por "Chema" Rodríguez
Tucson, Arizona | Published: 08.08.2008
Para este tiempo, seguramente ya habrá visto usted por lo menos un par de películas con el sello (casi marca registrada) Judd Apatow, ya sea que hayan sido dirigidas por él, hayan tenido como fuente su pluma o tengan por lo menos su visto bueno al estar encargado de la producción.
El caso es que cintas como "The 40 Years Old Virgen" (2005), "Talladega Nights: The Ballad of Ricky Bobby" (2006), "Knocked Up" (2007) y "Superbad" (2007), tienen una característica principal: alternar escenas cargadas de sexualidad, más auditivas que visuales (por sus crudos y escatológicos diálogos), con momentos emotivos y humanos.
La fórmula ha dado excelentes resultados y ha traído, como era de esperarse, una estela de imitaciones ("Good Luck Chuck", por ejemplo), que repiten el proceso cual receta de cocina, olvidando que desde hace casi una década The Farrelly Brothers comenzaron su propia historia con las clásicas escenas grotescas y bastante duras de ver, aderezadas con un guión al más puro estilo 'chick flick'.
La cinta que nos ocupa hoy: "Pineapple Express" (David Gordon Green, 2008), pertenece a la familia Apatow, primeramente, porque es él quien funge como productor y, segundo, porque es Seth Rogen, actor que ha aparecido en casi todos las cintas Apatow enunciadas antes, quien escribió el guión y protagoniza la historia.
La cinta nos presenta a Dale (Seth Rogen), un adicto (pero en verdad adicto) a la marihuana, quien, no resistiendo a la tentación, y estando en su coche, decide orillarse un momento para prepararse el típico churrito en plena calle. Pero cuál va siendo su sorpresa que, estando en pleno disfrute de su adicción, le toca ser testigo de un asesinato.
Sorprendido y espantado a más no poder, el susodicho huye a todo motor, haciendo, por consiguiente, un gran escándalo. Debido a lo anterior es notado por el par de asesinos que lo ven huir, y cuando estos bajan hacia la calle, descubren los restos de un cigarro a medio consumir (ya saben de qué), mismo que les servirá para rastrear el paradero del entrometido fumador, pues lo que consumía es una mezcla muy popular: Pineapple Express.
Los criminales no son otros que una corrupta mujer policía (Rosie Pérez) y un traficante muy peligroso (Gary Cole), quienes en eso de las drogas son todos unos conocedores, por lo que no suena muy difícil (según ellos) llegar a dar con el adicto que hoy amenaza con terminar sus fechorías: ellos pueden saber exactamente quienes son los distribuidores de esta particular mezcla.
Dale (Rogen) también está consciente de que lo que fumaba es una novedad, así que lo primero que hace es visitar a quien le consigue la droga, un tal Saúl, su dealer de siempre (James Franco), quien al escuchar a su mejor cliente, le dice que sí, efectivamente, será relativamente fácil dar con él, y que ahora, por lo tanto, ambos corren peligro. Es a partir de este momento que la paranoia de los dos adictos y la obsesión de los asesinos por encontrarlos da inicio.
La cinta es algo especial, pues está dirigida por un director joven que antes se distinguió por realizar trabajos serios y de buena calidad ("George Washington", "Undertow", "Snow Angels", "All The Real Girls").
De la misma forma, sobresale la presencia de James Franco, un actor también joven quien, tras personificar a James Dean en una premiada cinta hecha para la televisión ("James Dean", 2001), se le ha visto en proyectos más o menos serios, o incluso muy cercanos al drama.
Si quiere disfrutar de una hilarante cinta, dirigida a un público adulto resistente a los diálogos más crudos (en cuestiones sexuales y de drogas), "Pineapple Express" será una elección más que adecuada.
Abundarán las burradas, el humor escatológico, el lenguaje lépero y un mensaje que, si se pone listo (y si se lo permiten sus sonoras carcajadas) le dejará a usted un buen sabor de boca. ¡Hasta la próxima!