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El incremento mundial de los alimentosTucson, Arizona | Published: 08.08.2008
Hace algunos días escuché en el noticiario radiofónico conducido por Pedro Ferriz De Con, que algunos especialistas estudian seriamente la posibilidad de que el incremento mundial en los precios de alimentos sea producto de una conspiración.
Esta fue, específicamente, la palabra utilizada por el comentador. Llamó particularmente mi atención, porque en uno de los pasados Tinteros yo mismo te comenté que, en mi opinión, la inusitada escalada de precios a nivel planetario no parece tener un origen justificable.
Nadie, hasta ahora, ha clarificado o explicado este fenómeno que ha afectado a todos los países del mundo, grandes, chicos, pobres y ricos. Si la memoria no me es infiel, el perjudicial proceso de encarecimiento ha venido ocurriendo en un periodo tan corto como seis meses, aproximadamente.
Según el diario Reforma, de la ciudad de México -probablemente el periódico de mayor credibilidad en nuestro País-, el incremento de los precios anda al menos en el 11.5 por ciento, particularmente en los productos básicos. Esto rebasa cualquier pronóstico de inflación contemplado hasta ahora. El dato lo obtuvo Reforma mediante una investigación.
Para mí -como te lo comenté en esa ocasión-, no hay mejores economistas que las amas de casa. La cuenta "del mandado" crece a ojos vistas y las señoras, que memorizan los precios con sorprendente talento, se truenan los dedos cada vez que hacen sus compras de alimentos.
En nuestro hogar, donde vivimos tres adultos, la compra semanal ha crecido más o menos el 26.5 por ciento en unos meses. Somos afortunados, porque los ingresos aún permiten soportarlo, pero ¿qué sucede con millones de familias que no pueden ver la luz al final de este túnel?
Una conspiración de estas dimensiones, por supuesto, parecería producto de la imaginación calenturienta de la mente de un autor de comics, cuajados no sólo de súper-héroes, sino de súper villanos. ¿Quién, sobre la faz de la Tierra, puede tener el poder de desestabilizar las economías de casi todas las naciones? Yo creo que los especuladores.
En el juego de las especulaciones hay un mecanismo que contribuye de forma determinante a disparar los precios. Dicho mecanismo se llama "Compras a Futuro", que facilitan "apartar" la compra para ciertas fechas posteriores.
Estas compras suelen concertarse a varios años por venir, y sólo se requiere dejar un depósito en metálico que de ninguna manera es el total del valor que se está prometiendo pagar cuando el vencimiento llegue. Es como dar el "enganche" o "entre" que por sí implica un compromiso de adquirir un producto cuando el plazo venza.
El caso del petróleo es típico: China ha apartado "futuros" de petróleo para los próximos 30 años. Las propias empresas petroleras hacen compras de este tipo como un mecanismo de autoprotección. Cuando las compras de futuros se incrementan, se crea una presión sobre los precios, que comienzan a dispararse hasta que llegan a niveles como los que han ocurrido en tiempos recientes.
El petróleo, por ejemplo, ha pasado de 68 a 130 dólares por barril desde mayo del 2007 a hoy. Algo semejante ha sucedido con el trigo y con otros alimentos básicos. Sólo a manera de ejemplo: el barril de petróleo de Arabia Saudita se extrae a un costo de 6 euros, pero se vende a 30 o 40 dólares más.
El diferencial va principalmente a los bolsillos de los especuladores. ¿No es emocionante? Este monstruoso proceso de especulación tiene repercusiones mundiales, de manera tal que todos sus efectos terminan por afectar al consumidor final, quien simplemente no comprende por qué se le flagela impunemente de esta manera.
Así, mientras un puñado de especuladores financieros acumulan ganancias monumentales y los bolsillos de millones de consumidores son drenados sin misericordia.
¿Puede esto llamarse conspiración? Yo digo: ¿por qué no?
● E-mail: francisco.urena@yahoo.com
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