Fri, Nov 21, 2008

Tintero

Adiós a la libertad de expresión…

Por Paco Ureña
Tucson, Arizona | Published: 07.25.2008
En México se discute ahora la libertad de expresión. El caso se ha llevado a la Suprema Corte de Justicia, pues las nuevas reglas o leyes del Instituto Federal Electoral autorizan a este organismo a impedir que los medios de comunicación expresen opiniones sobre los asuntos electorales libre y públicamente, por cuenta propia o de terceros.
Es decir que se prohíbe precisamente que se ejerza la más alta función de los medios de comunicación en cualquier País democrático del mundo: la libre información. Como es de todos conocido, el IFE fue reformado recientemente por el Congreso de la Unión, en una extraña maniobra que presenta características de conspiración, perpetrada por una sospechosa combinación de los tres principales partidos nacionales: el Partido Acción Nacional (PAN), el de la Revolución Democrática (PRD) y el Revolucionario Institucional (PRI).
Mediante este simple acuerdo o conciliábulo -que para muchos es sospechoso-, los congresistas voltearon de cabeza al IFE, que tan convincente y eficazmente resolvió las elecciones presidenciales hace casi justamente un año.
Si tu memoria es sólo un poco menos flaca que la mía, estimado lector, posiblemente recordarás que las elecciones presidenciales más recientes llevadas a cabo en México merecieron una felicitación de los observadores internacionales que las supervisaron.
Hasta ahora, según creo, solamente un medio -Televisión Azteca- ha sido sancionado con base en las nuevas disposiciones del IFE. Como es del dominio público, esta es una aguerrida empresa que llevó a los tribunales el problema, que finalmente llegó a manos de la Suprema Corte de Justicia de la Nación, por considerar que la libertad de expresión consagrada en la Constitución de los Estados Unidos Mexicanos ha sido flagrante y descaradamente violada por el propio Congreso.
En consecuencia, la llamada Televisora del Ajusco lleva a cabo una campaña de defensa del dicho derecho a la libertad de expresión, utilizando su propio medio de comunicación; defensa a la que se ha unido sin reservas toda la intelectualidad mexicana. ¡Pero qué sorpresa: la mayoría de los medios electrónicos e impresos, incluyendo las demás televisoras, no mencionan esta vergonzosa cuestión!
¿Y cuáles han sido las consecuencias? Dada la inexplicable timidez con que la Suprema Corte ha abordado el asunto, puede inferirse, sin lugar a dudas, que el poder es detentado ahora únicamente por los diputados y senadores de los tres partidos mencionados.
Sospechosamente los ministros de la Suprema Corte de Justicia de la Nación no han dicho "esta boca es mía", lo cual ha desatado una amplia polémica que sólo Dios Padre sabe en qué terminará.
En nuestra opinión, que no necesariamente es la más autorizada, el estercolero en que se ha convertido la política mexicana en lo que va del presente año, pone de manifiesto que nuestros hacedores de leyes están para servirse a sí mismos, en lugar de servir a los intereses de la Nación.
Y créeme que me lastima expresarme de esta manera, pues tengo no pocos amigos panistas que actúan en el Congreso de la Unión, que más que de unión parece de división.
Sin el menor rubor, panistas y priístas se asocian para repartirse el pastel de las elecciones y de las leyes, de tal manera que sólo contribuyen a despacharse, cada cual para su propio provecho. Los intereses de la gente valen sorbete, y todo es componendas y sospechosas asociaciones.
Tal vez recuerdes, amigo lector, que al concluir las elecciones presidenciales y legislativas de hace sólo un año, te comenté que el verdadero ganador de la contienda electoral fue el PRI, porque situándose en el tercer lugar entre los partidos políticos más grandes de México, se convertiría en el fiel de la balanza que movería la aguja a favor de cualquiera de los otros dos partidos que compiten por el poder, lo que, finalmente, lo convertiría en el más poderosos de los tres grandes de pequeña honestidad.
El día ha llegado y ahora, pues ahora todos dependen del PRI…
Por favor: ¡Alguien tiene que decirles lo que es vergüenza!
● E-mail: francisco.urena@yahoo.com