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Una lengua afiladaTucson, Arizona | Published: 07.11.2008
Cuando tenía 10 años, era una niña gordita, feita y mi pelo era un matojo de greñas alborotadas. Un día en la escuela un niño me preguntó: "¿sabes lo que tienen en común un rinoceronte, un elefante y tú?" Me hice la sorda y seguí caminando. De repente gritó en frente de mis amigas: "¡los tres son gordos y feos!"
Recuerdo la vergüenza que sentí, pero me reí a carcajadas para esconder el daño que causaron esas palabras que me dejaron una cicatriz.
Seguramente alguna vez habrás sufrido una cortadura profunda, que aún después de sanar, dejó una marca en tu piel que te recuerda ese episodio.
Así mismo, unas palabras hirientes dejan cicatrices en el corazón que nunca desaparecen.
Definitivamente los seres humanos tenemos un arma poderosa llamada lengua que puede sanar, alentar y consolar, pero a la vez pueden lastimar y maltratar si no las usamos adecuadamente. Éste es el órgano más peligroso del cuerpo, con el que cometemos la mayoría de nuestras faltas.
¿Cuántas veces impulsado por la ira o dolor expresas palabras que causan daño a tus seres queridos? Y luego de usar esa lengua afilada te excusas diciendo: "¡realmente yo no soy así, fue el momento lo que me provocó!"
He oído madres que les gritan a sus hijos: "maldito seas, ¿por qué te tuve?"; esposas que dicen a sus maridos: "te odio, no debí casarme contigo"; y hombres que les alegan a sus mujeres: "no sirves para nada, eres una inútil sin mi". Quizás estas palabras fueron expresadas en un momento de rabia y fueron perdonadas, pero no olvidadas.
Al igual que los pensamientos, las palabras pueden materializarse y crear maravillas, pero también logran destruir.
Uno de mis proverbios chinos favoritos dice: "eres esclavo de tus palabras y dueño de tu silencio". Ten en cuenta que cada vez que abres la boca, puedes causar un efecto de por vida.
Cuando enfrentes situaciones en las que te sulfuras y pierdes el control, antes de reaccionar, respira profundo tres veces y piensa muy bien lo que vas a decir. Jamás permitas que las emociones del momento te empujen a decir cosas de las que te arrepentirás, y además no reflejan el ser humano que tú realmente eres.
A ese niño burlón de mi escuela le debí haber preguntado: ¿sabes lo que tienen en común una pistola, una granada y tu lengua? ¡Las tres pueden causar mucho daño!
● María Marín es autora del Bestseller "Mujer Sin Límite". Ella conduce el programa de radio nacional "Tu vida es mi vida" . Visite: www.MariaMarin.com
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