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Los precios de alimentos en México...Tucson, Arizona | Published: 07.11.2008
En Hermosillo estamos estrenando un nuevo supermercado. Se trata de una tienda de Comercial Mexicana, una de las más grandes y exitosas empresas del ramo en México. Muchos hermosillenses estuvimos ahí durante la primera semana de su apertura.
Es, sin duda, una tienda hermosa. Nosotros -mi esposa Lucy, mi hija Griselda y yo-, estuvimos ahí en el segundo día de su apertura. Todo aquello olía a nuevo, de veía luminoso y pletórico de productos, lo cual suele ejercer una especie de enajenación entre la clientela.
Todas las cajas estaban llenas de personas que pagaban sus compras, la mayoría de ellas con sus carritos copeteados de productos. Daba gusto ver aquel espectáculo.
Lucy ha acudido a los supermercados a lo largo de 49 años ininterrumpidos, por lo que cuenta con un fabuloso "colmillo" en eso de comprar el mandado; Griselda es una estupenda administradora de sus ingresos, y yo, que -modestia aparte-, soy quien financia la "operación mandado".
Los tres formamos un equipo muy eficiente para protegernos de los abusos en los precios. En su computadora mental, además, Lucy guarda una extensa y puntual lista de los precios de los productos que consumimos regularmente. Así que cuando entramos a "la Comer" nos dispersamos en una sagaz misión de exploración de pecios, carrito en ristre.
El precio de los plátanos estaba 50 por ciento arriba del de la tienda de la esquina; la leche Nido 20 por ciento más que en Cosco; los cacahuates pelados a granel, 10 por ciento más que los empacados de marcas reconocidas, y los empacados 20 por ciento más caros que en Soriana y en la tienda del barrio.
Las salsas de marcas locales en botellita, más caras que en la esquina y que en Súper Val y que en VH; el pan de dulce ¡carísimo! El virote, que hoy llamamos elegantemente 'bolillo', 50 por ciento más caro…
Muy pocas cosas encontramos más baratas en "la Comer", entre ellas el Splenda. Pero ya en casa, se me ofreció ir, una vez más, a la muy bien surtida tienda de la esquina, donde encontré que había Splenda 30 por ciento más barato que en la nueva "Mega-Comer", ¡Qué decepción!
Poco le faltaba a "la Comer" para ser un desierto este sábado que volvimos a visitar la tienda. A la hora que fuimos -más o menos las 11 a.m.-, dudo que hayan estado ahí más de unos 50 clientes en un amplio espacio de entre 8 y 10 mil metros cuadrados de piso de venta.
Al salir, Lucy y Griselda platicaron con una chica que tenía facha de funcionario. Ahí mismo mis mujeres le pronosticaron que fracasarían si no cambiaban sus precios. Ella nomás sonrió…
En fin: Cada quién hace de su vida un papalote…
Como no encontramos en esa tienda precios atractivos, de ahí nos pasamos a Wal-Mart del Río como a eso del mediodía. Nos llevamos, para variar, una gran sorpresa: también esta tienda, de 10 mil metros cuadrados al menos, estaba semidesierta.
Unas 10 cajas estaban funcionando, en la mayoría de las cuales las cajeras bostezaban aburridas… ¡sin exageración!
En Wal-Mart nos encontramos los precios más altos de lo habitual. "Esto costaba tanto y aquello tanto la semana pasada", repetía Lucy a cada paso. La mayoría de las verduras son muy caras ahí ¡Siempre!, como dicen ellos. Nosotros las compramos casi a mitad de precio en un tendajón ubicado en el Mercado Sahuaro.
Los chuchulucos para las mascotas mucho más caros que de costumbre en WM, o de plano sin existencias, como es frecuente en esos súpers en Hermosillo. Lucy hizo unas cuantas compras, después de deambular durante casi una hora entre los numerosos anaqueles.
En semanas recientes nos ha llamado la atención que en la panadería de Wal-Mart el pan blanco -virotes y teleras- es más chiquito cada semana, aunque hay que abonarles el crédito de que sigue costando igual cada pieza. Una de las trabajadoras nos dijo hace más de un mes que los jefes ya habían regañado al encargado de panadería, pero la verdad es que las piezas están más pequeñas cada semana.
Para no seguir con este lamentable relato, finalizaré diciéndote que la mayor parte de nuestras compras ahora las hace Lucy en Súper Val, y cada vez pierde menos tiempo con las tiendotas…
Por ahora es todo, estimado lector, pero es mi deber informarte que esta historia concluirá hasta la semana próxima con otro aterrador capítulo sobre los precios de los alimentos en México, Dios mediante.
● E-mail: francisco.urena@yahoo.com
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