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Mundo de juguetesTucson, Arizona | Published: 06.06.2008
Durante los años de mi primera experiencia en televisión, entre 1965 y 1972, viajé con frecuencia a la Ciudad de México, posiblemente hasta unas cinco veces cada año. Estas visitas a la gran capital duraban entre una y tres semanas.
El Canal 2 de televisión en Ciudad Obregón, Sonora, uno de menos de 20 que había en toda la República Mexicana, era donde tenía el puesto que me responsabilizaba de las ventas, que es decir de los ingresos.
Mis viajes a la capital del País tenían por objetivo ejercer presencia y presión para que Televisa, entonces Telesistema Mexicano, incrementara nuestra facturación vía venta de publicidad nacional, que es obtener contratos publicitarios entre las más poderosas agencias de publicidad en México, así como de las marcas con intereses en todo el País.
Así pues, me "trabajaba" a los ejecutivos de lo que ahora es Televisa, con todos había yo establecido una sólida relación. Los acompañaba durante unos días en sus visitas de negocios a los clientes y agencias, pero también buscaba clientes por mi propia cuenta, de manera que fuera más eficaz la labor de nuestros representantes a favor de nuestro canal de televisión en el Noroeste de México.
Sin falsas modestias, puedo decirte que el resultado era bastante satisfactorio. Pero hubo siempre no pocos clientes nacionales con los que me topaba con pared, como suele decirse; eran los jugueteros.
Debo haber visitado, según me dice mi memoria, unos 15 fabricantes de juguetes, la mayoría manejaban directamente su publicidad. Conocí a sus funcionarios y conocí sus instalaciones industriales, lo cual debo decirte, me resultó siempre muy interesante: era fantástico ver como sus máquinas inyectoras de plásticos "escupían" carritos, soldaditos, muñecas y muchas cosas más, como si fueran arroz.
Aproximadamente a mitad del año iniciaba yo mi "gira juguetera" en la búsqueda de contrataciones, pues estimaba -creo que no sin razón-, que era en esas fechas cuando los fabricantes implementaban sus presupuestos de publicidad para las festividades del fin de año y, por supuesto, para la obligada demanda de juguetes. De hecho, pues, ellos trabajaban todo el año enfocados a dos fechas básicas: la Navidad y el Día de Reyes.
Ese particular manejo de su comercialización me parecía, dicho sea sin ánimo de ofender, verdaderamente estúpido. ¿Por qué? Por una sencilla razón: los chicos de todo el mundo quieren juguetes los 365 días del año.
Este era el argumento que les presenté a los jugueteros al menos 35 veces a cada uno de ellos, pero en los siete años que estuve metido en esta actividad, nunca logré romper la gruesa cáscara de indolencia de alguno, así que continuaron reservándose para Santa Claus y Los Reyes Magos.
Pero las cosas cambian. Creo que las empresas jugueteras transnacionales comenzaron a invadirnos hace unos 18 a 20 años, si los cálculos no me fallan. Desde entonces a la fecha, la publicidad de juguetes de las marcas más prestigiadas mundialmente, han intensificado constantemente su publicidad, especialmente en la televisión.
Los juguetes con que juegan hoy nuestros niños han evolucionado enormemente a partir de los años sesentas, pero nuestros fabricantes mexicanos de carritos, muñecos y soldaditos no visualizaron ningún proyecto innovador; siempre producían lo mismo.
Hoy, la ausencia de las marcas mexicanas en los medios de comunicación, y en los hogares de nuestro País-, es rotunda y definitiva, salvo la llamada "Mi Alegría". Y hay buenas razones para ello: la mayoría de las fábricas nacionales de juguetes ya desaparecieron del panorama comercial e industrial.
Ahora casi todos los juguetes con que juegan nuestros niños se desarrollan en Estados Unidos, Europa y un puñado de países prósperos o semidesarrollados, como podría ser Brasil y otras cuantas naciones.
Hoy, los juguetes para nuestros hijos y nietos se fabrican en tierras del Tío Sam y en Asia, particularmente en China y la India. Pero esta es sólo una cara del asunto: si tienes curiosidad y una calculadora, podrías tratar de hacer un interesante ejercicio, calcular cuánto dinero se traslada de las naciones consumidoras de juguetes a manos de las productoras.
Verás lo que dejaron ir nuestros industriales jugueteros. ¡Pobres ineptos!
Descansen en paz…
● E-mail: francisco.urena@yahoo.com
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