Sat, Jul 05, 2008
OnnaLee Terraza, estudiante del grado 12 en San Miguel High School, sonrie durante un ensayo de la ceremonia de graduación en el nuevo gimnasio de su escuela. Esta será la primera generación de graduantes y todos han sido aceptados en colegios y universidades.
Jill Torrance/ La Estrella de Tucsón
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Egresa primera generación

Alumnos de SMHS rebasan sus propias expectativas
Por Natalia Lopera
La estrella de tucsón
Tucson, Arizona | Published: 05.16.2008
Con sólo 18 años de edad, OnnaLee Terraza sabe como identificar organismos si le dan una muestra de ADN.
Lo ha aprendido observando como científicos y robots trazan las raíces humanas, miles de años atrás para un proyecto de National Geographic.
Todo esto se hace en el Laboratorio del Origen del Genoma Humano de University of Arizona, y Terraza participa mediante un programa que tiene su preparatoria San Miguel High School, ubicada al Sur de Tucsón, que fusiona los estudios con prácticas laborales.
Los 220 estudiantes del colegio trabajan un día escolar durante la semana en diferentes compañías locales, que a cambio cubren dos tercios de su matrícula en la preparatoria.
El presidente George W. Bush destacó este modelo escolar conocido como Cristo Rey en un discurso recientemente, porque permite que escuelas privadas sean más accesibles a jóvenes de familias de bajos recursos.
Los esfuerzos de la escuela cumplirán su cometido este 17 de mayo, cuando un grupo de 37 estudiantes se gradúe por primera vez.
Terraza forma parte de la generación que ha crecido con esta escuela que empezó en los cuartos vacantes de una iglesia hace cuatro años.
Durante sus prácticas en el laboratorio y en un hospital donde fue asignada anteriormente, Terraza dio un buen vistazo a lo que es el mundo del trabajo.
"Me ha enseñado mucho de como interactuar con personas. No todo el mundo es amable, no todo el mundo es grosero. Uno aprende a no tomar las cosas a pecho", aseguró la joven de ascendencia hispana con un tono de seguridad.
Terraza lucía un atuendo dentro de los parámetros profesionales que exige a diario la escuela Lasallista. Una falda hasta la rodilla, una blusa tres cuartos con botones, además de llevar tacones.
Pero la estudiante destacó que también aprendió importantes lecciones por fuera del programa laboral. "Todo lo que nos han platicado sobre la universidad nos ayuda a crecer", comentó. "Nos hace más responsables y nos da una nueva perspectiva del mundo. No todo va estar a nuestros pies, tenemos que buscar las oportunidades y trabajar duro".
Terraza ha estado en este colegio desde su concepción. Comenzó con 60 jóvenes en cuatro aulas disponibles sin aire acondicionado que tenía la parroquia Santa Mónica, situada en la misma cuadra donde luego se construiría la preparatoria.
"Toda esta área era un lote vacío y empolvado lleno de basura, con lavadoras y colchones abandonados. La gente cuenta historias de cosas que pasaban en la noche", comentó Sherie Steele, directora del avance institucional de la preparatoria.
Señaló que los vecinos se alegraron cuando todo eso se eliminó al construir el colegio.
La escuela hoy en día cuenta con dos edificios terminados, y dos bajo construcción que están casi listos, uno para clases y el otro como gimnasio. Los estudiantes de último grado apenas entraron al gimnasio por primera vez durante el ensayo de graduación.
A pesar de que estos estudiantes no disfrutarán de los nuevos edificios, dejarán un poquito de sí mismos en la escuela: un estándar alto para las siguientes generaciones, dijo la presidente, Elizabeth Goettl.
Todos los estudiantes han sido aceptados por lo menos a una universidad. Cuentan con 119 cartas de aceptación provenientes de 34 universidades a través del País. Y el total de todas las becas que les han ofrecido suman casi 3.6 millones de dólares, un gran logro considerando que los jóvenes vienen de familias de escasos recursos, dijo Steele.
Para algunos, esta trayectoria ha sido fruto de gran esfuerzo, ya que en promedio quienes ingresan a San Miguel tienen un déficit académico.
Pero lo que más enorgullece al presidente es el hecho de que todos los jóvenes hayan logrado sobrepasar los obstáculos que los rodean en su mismo barrio.
"Es un día extraordinario, porque en un vecindario donde 50 por ciento de los jóvenes no terminan la preparatoria, ellos están no solamente graduándose, pero también avanzando a la universidad", destacó.
En cuanto a Terraza, la joven ha decidido asistir a Pima Community College los primeros dos años porque le conviene económicamente. Y aunque haya conocido un poco el complicado mundo de la ciencia, está pensando en convertirse en intérprete para aprovechar su bilingüismo.
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