Fri, Sep 05, 2008
Sangre nueva... Germán Durán, de 23 años, debutó el pasado jueves 17 en Grandes Ligas con Texas Rangers. En la imagen, en el juego contra los Red Sox, Durán no puede quedarse con un batazo que pegó contra la pared.
Michael Dwyer / AP

Desde el diamante

Nunca ha sido fácil…

Óscar Soria
Tucson, Arizona | Published: 04.25.2008
Calladamente el sinaloense Juan Castro estuvo por más de 10 años con la seguridad de un puesto en un equipo de Ligas Mayores, hasta que la semana pasada Cincinnati Reds lo dejaron en lo que se llama "en asignación".
Es probable que algún equipo lo levante y se lo lleve de nuevo a Grandes Ligas en los próximos días, pero esta semana estaba sin puesto en el mejor beisbol del mundo.
Hace tres semanas estuvimos platicando con el mismo Juan Castro en Cincinnati durante la serie inaugural de la temporada. Los Arizona Diamondbacks visitaban a los Reds. Salió al tema los pocos mexicanos que se ven ahora en rosters de Grandes Ligas o bien cerca de ser llamados de la triple A.
Juan decía que nunca ha sido fácil, la competencia siempre ha sido de un alto nivel. El tema central en realidad era que su buen amigo, ex compañero de equipo y compadre Elmer Dessens había decidido irse a México, no había ofertas para Grandes Ligas y decidió irse a los Diablos Rojos de México.
Elmer había también estado por largo tiempo con un puesto seguro, casi 10 años ya sea formando parte de una rotación de abridores o bien como un relevo importante. Además un año antes Erubiel Durazo había estado entre la Liga Mexicana y Ligas Menores de Estados Unidos.
Sumado a que Karim García había decidido irse a Corea y que Antonio Osuna quedado en México, no había la menor duda que la dificultad para ganar un puesto ante tanta competencia era parte de la situación actual.
Fue una plática muy interesante donde Castro daba la impresión que se sentía de cierta manera afortunado, eso si, trabajando fuerte todos los días. Juan es quizás el mejor guante mexicano en los últimos años, probablemente en la historia, superior quizás que el de Mario "manos de seda" Mendoza. Sin embargo, ahora ese guante no está en Grandes Ligas, esperemos que pronto regrese.
No es que sea la peor época en lo que a representación mexicana se refiere, lo que ocurre es que hace cuestión de cinco años se acercaron a los 20 representantes, y varios de ellos en plan estelar como Vinicio Castilla, Erubiel Durazo, Rodrigo López, Esteban Loaiza e Ismael Valdez.
Hoy no hay tantos como a principios de la actual década, y sobre todo con posibilidades de figurar entre los candidatos al juego de estrellas. Jorge Cantú y Adrián González son de los que más destacan a la ofensiva y sin embargo, al querer jugar en el beisbol invernal mexicano los consideran extranjeros por el hecho de haber nacido en Estados Unidos.
Es una época difícil, las grandes esperanzas son Oliver Pérez, Joakim Soria, Édgar González, Luis Mendoza y Yovani Gallardo, sólo lanzadores. Por ahora a batallar que nunca ha sido fácil llegar y sobre todo establecerse en el mejor beisbol del mundo.
Demasiada honestidad
Como dice el popular comentarista de futbol Enrique Bermúdez: "la tenía, era suya, y la dejó ir". Me refiero al ciclo que tenía en sus manos el cuarto bat de los Diamondbacks, Conor Jackson.
Ya había pegado el jonrón, triple y sencillo, en eso le pega a la pelota y vence con su batazo al jardinero central. El marcador estaba totalmente a favor de los Diamondbacks, de hecho desde la primera entrada habían controlado las acciones con un ataque de seis carreras.
Me da la impresión que nadie hubiera visto mal si Jackson se queda en segunda base, en lugar de eso se fue hasta la tercera. Cierto que un triple es mejor que un doble, pero un ciclo se ve muy poco, de hecho en los 10 años de historia de los Diamondbacks sólo Luis González y Greg Colbrunn lo han logrado.
Si su pregunta es cuántos han dado dos triples en un juego con Arizona, la respuesta es cuatro, contando a Conor Jackson.
Que honestidad ni que honestidad
No hace ni un mes se presentó en México el caso de la posibilidad del ciclo del catcher Iker Franco, mismo que ha sido operado incluso de las rodillas. No es veloz y además hay que cuidarlo para que no tenga una recaída.
Llegando al noveno inning le faltaba el triple para batear el ciclo, y que da un batazo hasta la barda. Desde que salió de la caja de bateo iba pensando en el triple, cuando se acercaba a la segunda base ya estaban regresando la pelota al cuadro.
El coach de tercera base le hacía la señal del "alto", pero Iker se pasó el semáforo y con todo y señal en rojo siguió su camino a toda velocidad.
Con apuros llegó a salvo a tercera base, de seguro el coach no sabía que ese batazo representaba el ciclo, y le ordenó parar al corredor en segunda base, Iker aprovechó que el marcador estaba muy a favor de su equipo y fue por un lugar en el libro de récords.
¿A quién le da usted la razón?, no se meta en el papel del jugador sino quédese como aficionado, ¿hubiera visto mal si Jackson se queda en segunda base? Considere también que Iker Franco se pudo haber resentido y cambiado el ciclo por unos días o semanas en la lista de incapacitados.
● Correo electrónico: oscsoria@aol.com