Thu, Aug 28, 2008

Palomeando

'Sacrificios humanos modernos' (The Ruins)

Por "Chema" Rodríguez
Tucson, Arizona | Published: 04.04.2008
Según Hollywood, siempre que un grupo de sanos turistas norteamericanos tiene ganas de divertirse en el extranjero o busca vivir aventuras exóticas y emocionantes, va a tener que enfrentarse, en algún momento determinado, a los naturales del lugar, quienes casi siempre resultan ser gente hostil, sucia, brutal y sanguinaria.
Ya sea en Europa del Este ("Hostel 1 y 2"), en el Medio Oriente y Oriente ("Midnight Express", "Babel", "Rambo") o en cualquier parte de Centro y Sudamérica ("Romancing The Stone", "Predator", "Men with Guns"), la maldad les aguarda, lista para enfrentarlos al terror, a sus miedos más profundos, para exterminarlos uno por uno, o por lo menos enseñarles una gran lección: fuera de USA todavía predomina el barbarismo.
Existen, sin embargo, las excepciones, y cintas como "The Texas Chainsaw Massacre", "Wrong Turn", "Straw Dogs", "Deliverance" etc., que muestran que también sus conacionales pueden llegar a ser salvajes y terroríficos, capaces de realizar los actos más desquiciados que la mente humana pueda concebir, sólo basta recordar la famosa cena familiar de los desequilibrados personajes de "The Texas Chainsaw Massacre", reproducida en casi en todas sus secuelas y las cintas que tratan de imitar su estilo.
"The Ruins" (Carter Smith, 2008) es una cinta de horror para adolescentes que, además de abordar temas propios de la edad (desenfreno, alcohol, infidelidad, etc.) explota este mismo argumento, sólo que aquí no son únicamente los nativos los peligrosos, sino también (y sobre todo) la naturaleza que los rodea.
Basada en la novela homónima de Scott B. Smith, "The Ruins" nos presenta a un grupo de jóvenes turistas a quienes, luego de un feliz inicio, todo les va mal. Jeff (Jonathan Tucker) y Amy (Jena Malone) son una joven pareja de novios a punto de comenzar la carrera de medicina; Eric (Shawn Ashmore) y Stacy (Laura Ramsey) son novios también, aunque a Stacy no se le da mucho la fidelidad.
El grupo lo completan un griego amante de la diversión llamado Pablo, y sobre todo el motor de la nueva aventura a emprender: Mathias (Joe Anderson), un alemán que no ha tenido noticias de su hermano, luego de que éste se internara en la selva, en una excursión a unas ruinas ubicadas no muy lejos de donde están.
El mencionado cambio de planes consiste en salir en busca de Henri, hermano del alemán, ya que tras un breve encuentro con una atractiva arqueóloga alemana, Mathias descubre un mapa que lleva hacia las ruinas, mismo que fue dibujado y dejado por ella en caso de que él quisiera seguirla luego.
Inmediatamente comienzan los problemas: primero son los insectos y el calor los que les hacen ver su falta de preparación para la selva; luego, cuando se dan cuenta de que el mapa los ha llevado a una aldea maya, advierten que los habitantes son más que hostiles hacia los extranjeros.
Pero eso no es nada en comparación a los horrores que tendrán que enfrentar, ya que luego son perseguidos por los bárbaros aldeanos a punta de rifle y flecha hacia una montaña, y tras encontrar un camino semioculto, se encaminan hacia las ruinas, sólo que la ruta está bloqueada por una extraña vegetación: algo que parecen ser uvas y flores de color rojo.
El terror comienza a hacer presa de ellos cuando encuentran el cuerpo de Henri cubierto por estas plantas, así como el de muchos otros humanos, en igualdad de circunstancias. Las plantas, descubrirán pronto, no sólo secretan una sustancia que quema, sino que al mismo tiempo son carnívoras, y para colmo, parecen moverse con cierta inteligencia.
La lucha por la supervivencia no será fácil en esta nueva versión de sacrificio humano como ofrenda a los dioses. Ya no serán hombres quienes abrirán con una daga el pecho del sacrificado para extraer un corazón en la cumbre de una montaña. El humano sólo llevará su ofrenda y ella hará lo demás. Recomendable para quienes gustan del terror con algo de gore. Hasta la próxima semana. Cortesía: 2008 Dreamworks LLC.