Wed, Aug 20, 2008

Tintero

Cumpleaños feliz

Por Paco Ureña
Tucson, Arizona | Published: 04.04.2008
La guerra de Iraq ha cumplido ya cinco años. Ya hace un lustro que Estados Unidos está empantanado en el conflicto que cuesta ya más de 5 mil vidas estadounidenses y una cantidad de dinero que es imposible imaginar "de bulto".
Ahora, en las postrimerías de su segundo periodo presidencial, George Bush promete que no abandonará esta guerra "contra el terrorismo", que antes fue una guerra contra las armas nucleares de Saddam Hussein que los asesores expertos del espionaje estadounidense habían denunciado ante todo el mundo con bombo y platillo.
El costo de esta cruzada alcanza niveles astronómicos.
Según declaraciones de calificados personajes, hasta hace poco inmersos en los vericuetos este conflicto, esta guerra en el Medio Oriente le ha costado a los estadounidenses y sus aliados más que todo lo gastado por todos los países que participaron en el conflicto internacional de la Segunda Guerra Mundial.
Se infiere que este monumental gasto ha sido cubierto hasta ahora por los norteamericanos, vía impuestos; pero igualmente se entiende que, al final, el pago será transferido a los iraquíes, desafortunados 17 millones de habitantes —más o menos la quinceava parte de la población estadounidense—, que viven en el atraso social, tecnológico, político y económico.
Estos, por supuesto, no han sido todos los costos.
Más de 100 mil civiles iraquís han perecido en el conflicto; algo así como un promedio de 20 mil mujeres, hombres y niños por cada año que la ocupación aliada ha durado.
Los verdaderos terroristas de Al Qaeda siguen libres, vivitos y coleando, colocando a la población civil iraquí en medio de una especie de torniquete diabólico, entre los invasores y los fundamentalistas que, presuntamente, se empeñan en liberar al País de sus opresores.
La economía estadounidense, por supuesto —como era inevitable—, ha sufrido también las consecuencias, pues el monumental dispendio repercute ya en muchos aspectos de gran importancia, como son el mercado de automóviles, el de bienes raíces y los precios de los combustibles.
Por añadidura, la tenebrosa organización de los talibanes, que trastornara Afganistán y todo el Medio Oriente durante su corto, pero nefasto período en el poder, ha resurgido y echa ya más leña a la hoguera en esa trastornada región del mundo.
Estos son, pues, unos cuantos de los muchos logros alcanzados por el presidente Bush y sus llamados aliados.
El candidato Republicano John McCain, por su parte, ha dicho públicamente que está totalmente de acuerdo con la actuación bélica de la administración Bush, y que respecto a Iraq, si fuera necesario sostener la guerra durante mil años, el lo haría; afirmación ésta que, sin duda, debe "complacer" mucho a los ciudadanos estadounidenses, pero que más que todo manifiesta con claridad el desesperado deseo de McCain de llegar a la Casa Blanca.
En medio de esta batahola, vale la pena preguntarse quién —en el fondo—, está cosechando, o por cosechar, los múltiples y jugosos frutos de esta descabellada aventura, que, según promete el virtual candidato Republicano, no tiene para cuándo terminar.
Recordemos que el armamento militar que Estados Unidos está quemando en Iraq no es adquirido por las fuerzas armadas en País extranjero alguno. Es decir que un enorme porcentaje del multibillonario gasto de guerra se queda en el territorio del Tio Sam, aunque sea sólo en unas cuantas manos.
¿Quién más gana en este estupendo negocio? Las empresas petroleras occidentales, por supuesto, que sin duda llevan a casa casi la totalidad del petróleo iraquí; petróleo que —es muy claro—, se vende a muy buen precio a los consumidores.
El negocio no podía ser más redondo…
● E-mail: francisco.urena@yahoo.com