Go to the azstarnet.com home page News From the Arizona Daily Star
Use the menu to jump to different areas within azstarnet


 StarNet Today's News

Octubre 31, 2000

INFORME ESPECIAL

El viaje de Marvin: La tierra prometida

Intentando encajar

image

La rutina diaria de Marvin comienza con un viaje en tren, seguido de viajes en autobús y van. Su trabajo en un almacén es duro, pero él está agradecido por tenerlo.

image

Tres días después de su llegada, Marvin consiguió tarjetas falsas de residente y del Seguro Social. Cuando solicitó su primer empleo, se dio cuenta de que las tarjetas no eran necesarias.

El sueño de Marvin es una realidad. Está establecido y trabaja por 6 dólares la hora apilando cajas en Boston. Pero para el inmigrante ilegal Salvadoreño, el miedo no se ha terminado. El podría ser descubierto y deportado en cualquier momento.

Ultima de tres partes

Por Ignacio Ibarra. Fotos por Jeffry Scott

ARIZONA DAILY STAR

BOSTON - La alarma sonó a las 4:30 a.m. en el diminuto departamento que Marvin Hernández comparte con su hermano Francisco y otros ocho hombres de Centroamérica, cerca del distrito industrial de Boston.

Cuarenta y cinco minutos más tarde, Marvin camina en la oscuridad desde la descuidada casa y aborda el tren. Lo lleva a través de Charles River al centro de elevados edificios. Allí toma el autobús que viaja fuera del Puerto de Boston a la Chelsea de la clase trabajadora. Viaja el resto del camino hacia el trabajo en una camioneta van con otros 15 latinos, hombres y mujeres.

image

Ismael Torres, un Salvadoreño, está entre las pocas personas de este vecindario que están legalmente en el país. Los Salvadoreños representan casi la mitad de la población hispana de Boston.

image

Alberto Calzado, quien cruzó la frontera hace siete año, se reúne con sus amigos en un billar de Boston. Calzado gana actualmente 11.50 dólares la hora como cocinero y vive con comodidad.

Sólo un mes después de su llegada a Boston, Marvin ya ha estado tres semanas en el trabajo, apilando cajas de regalos dentro de las plataformas de envío a un almacén de la fábrica, ocho horas al día por 6 dólares la hora.

El trabajo no es fácil, pero gana más en una semana que los 2,000 colones mensuales que ganaba en la tienda de neumáticos en El Salvador.

Por la noche, a las 6:30, regresa a su sencillo departamento, a estudiar Inglés por su cuenta.

Marvin reconoce que su vida no parece mucho, pero es su sueño Americano hecho realidad.

Todo mereció la pena para él; las 4,200 millas de viaje a través de El Salvador, Guatemala, México y los Estados Unidos y los miles de dólares que gastó para reunirse con el medio millón de personas que cruzan anualmente el país en forma ilegal.

Marvin está ayudando a cambiar el caracter de Boston. Aún es conocida como Bean Town, pero con la creciente población hispana, de cerca de 50 por ciento en la última década, los tradicionales frijoles cocidos se están cambiando por arroz y frijoles negros.

Boston también está cambiando lentamente a Marvin.

"Me siento bien aquí, me siento como en mi casa. La única diferencia es que no puedo ser libre para ir a dondequiera que lo desee, ir de compras, ir a algún lugar a comer o tomar una copa. Pero no me preocupa. Las cosas aquí son difíciles, pero son mucho peor en El Salvador," dijo.

"Me gustaría salir y ver más, pero no lo sé. Hay miedo.

"Te da miedo desde el día en que sales, y tienes miedo a lo largo del camino hasta que llegas. Entonces, cuando llegas aquí, aún sientes miedo.

"No sé cuánto tiempo va a durar. Toma un tiempo superarlo. Supongo."

Documentos falsos

Marvin trabajó rápidamente una vez que llegó, en Julio, obteniendo sus tarjetas falsas del seguro social y de residente en tres días.

"Le dí una fotografía a este hombre, la información y 100 dólares, tres días después ya las tenía. Son falsas pero lo suficientemente buenas para obtener un empleo," dijo.

"Conseguir documentos falsos es sencillo. Hay mucha gente que lo hace." Marvin llenó algunas solicitudes de empleo pero encontró este trabajo en la fábrica un par de días después, con la ayuda de un amigo de El Salvador que también vive aquí.

"El me llevó a ver a algunas personas y me contrataron," dijo. "Pero es difícil aprender Inglés aquí porque en todas partes te encuentras con personas que hablan Español." Sólo siete semanas después de salir de El Salvador, él está mezclado con la comunidad de inmigrantes. Hay en estas calles más gente que habla Español que la que habla Inglés. También se escucha el Japonés, Coreano y Ruso.

Muchos encuentran un pedazo de su hogar en Mayfair Foods, una pequeña tienda en el vecindario de Brighton que provee de comida a los Centroamericanos que huyeron de la guerra en los 1980's.

Los estantes tienen en existencia música, videos, revistas y periódicos en Español, junto a la comida y bebida CentroAmericanas como los ñames, bebidas de frutas tropícales y cheetos Salvadoreños.

Mundos aparte

Marvin Hernández se mudó de El Salvador a Massachusetts buscando una vida mejor. Las dos áreas tienen mucho en común, pero económicamente son mundos aparte.


El Salvador

Población:
5.8 millones

Area en millas cuadradas:
8,100

Densidad
(personas por milla cuadrada):
721

Empleo:
40%
agricultura
16%
comercio
15%
manufactura
13%
gobierno

Producto Interno Bruto:
17.8 billones de dólares

Salario mínimo:
139 dólares mensuales

Massachusetts

Población:
6.15 millones

Area en millas cuadradas:
9,241

Densidad
(personas por milla cuadrada)
784

Empleo:
36%
servicio
23%
comercio
14%
manufactura
13%
gobierno

Producto Interno Bruto:
221 millones de dólares

Salario mínimo:
880 dólares mensuales


Los Salvadoreños en Boston

Los Salvadoreños representan casi la mitad del total de la población de Boston; 30,000 de 70,000 personas.

Fuentes: Almanaque Mundial 2000, Universidad de Massachusetts, Boston, Comité de Refugiados de El Salvador.

En su casa en El Salvador, Marvin vivía cerca de un Domino's Pizza.

Actualmente, su vecindario cuenta con cafés latinos. El mezcla todo, derrochando dinero en un pollo rostizado de Boston Market o arroz, pollo y plátanos en un buffet brasileño.

La Oficina del Censo estimó en Agosto que 391,000 hispanos viven en Masschusetts, la segunda comunidad minoritaria más grande luego de las 405,150 personas de color.

El gobierno calcula que el número de inmigrantes ilegales en Massachusetts es de 85,000, sólo detrás de los 115,000 en Arizona. El número podría ser mucho Mayor, dicen los líderes latinos en Boston.

Los Salvadoreños son una parte grande de ese cuadro. Sólo los Mexicanos exceden el número de inmigrantes ilegales en los Estados Unidos; en la ciudad de Boston, consideran que cerca de la mitad de la población de hispanos es casi de 70,000.

Un mundo extraño

Esto ayuda a explicar por qué Marvin se siente como en casa en su nuevo vecindario. Sin embargo, el mundo cercano a él es extraño.

El vive cerca de la Universidad de Boston, no muy lejos de las universidades de Cambridge y Harvard. Tiendas, restaurantes y tabernas que proveen comida a los estudiantes universitarios, profesionistas y turistas, como en la Avenida Cuatro en Tucson o la Avenida Mill de Tempe.

Marvin no tiene dinero para ir de compras. Y le pone muy nervioso salir una noche a un club nocturno o a tomar una copa por miedo a que descubran que su tarjeta de identificación es falsa.

Le llaman la atención tres colegios mixtos en el primer piso de un edificio de departamentos. Cuando tienen fiestas, ponen en la barandilla delantera de la entrada una línea de velas brillantemente coloreadas.

"Se ve que se divierten mucho," dijo Marvin con anhelo.

A pesar de todos su compañeros de cuarto, normalmente Marvin está solo.

"Somos 10, pero no conozco a nadie a excepción de mi hermano. Los veo en el pasillo y los saludo. Me responden el saludo y eso es todo.

"Todos tienen más de un trabajo, así que hay gente entrando y saliendo todo el tiempo. Es raro que estemos juntos, pero siempre hay alguien ahí." Probablemente el departamento sea temporal. El propietario está aumentando la renta de 1,600 dólares mensuales en al menos 200 más. El compañero de cuarto que firmó el arrendamiento decidió que es demasiado y está buscando otro departamento en Jamaica Plain, Chelsea o fuera, en Waltham donde las rentas son más baratas y los edificios más sólidos.

Algunas personas ven problemas con la nueva migración.

Seth Cooper, de 22 años, egresado de la Universidad de Boston, dijo que los inmigrantes hispanos comenzaron a llegar a su vecindario hace cuatro años y aún tienen poca interacción con la comunidad.

A medida que creció ese número, comenzaron a competir por alojar a los estudiantes, aumentando la renta.

"No creo que eso haya ayudado realmente a la comunidad porque no hay muchos albergues y los estudiantes se mudan lejos," dijo Cooper.

Pero Michael Salamone, de 58 años, propietario de un establecimiento de reparación de autos y un billar en la calle Cambridge, dijo que Boston es una ciudad que aprecia la diversidad. Da la bienvenida a los nuevos inmigrantes en la misma forma en que lo hicieron para los irlandeses, italianos y puertorriqueños.

"Normalmentes esto es las Naciones Unidas, y nunca hemos tenido un problema," dijo Salamone.

"Los inmigrantes que vienen de Latinoamérica tienen una buena ética laboral.

No tienen únicamente un empleo; tienen dos o tres porque quieren alcanzar el sueño Americano." El se opone a la idea de los beneficios para los nuevos inmigrantes, particularmente los ilegales. Pero igualmente se opone a la explotación, especialmente cuando viene la paga.

"Yo creo que ellos deben ser pagados por lo que están haciendo. En Massachusetts, un hombre de familia necesita llevar a casa por lo menos 500 dólares a la semana para vivir."

Discriminación laboral

Hasta ahora, dijo Marvin, él y los otros Centroamericanos han sido bienvenidos en el lugar donde trabajan, al menos por sus compañeros.

"Los Americanos nos tratan bien e intentan hablar con nosotros, pero el idioma es un problema. Creo que ellos nos aprecian, al menos en la fábrica, si no fuera por nosotros, los gringos estarían haciendo todo ese trabajo." Pero la explotación en el trabajo es uno de los más grandes problemas que enfrentan los inmigrantes en Nueva Inglaterra, particularmente los ilegales, dijo Jenny Alexander, coordinadora del programa del Centro de Recursos para Obreros Inmigrantes en Boston.

"Para los inmigrantes en general, la discriminación y el ambiente de trabajo hostil son un gran problema," dijo. "Los trabajadores no están bien pagados, son despedidos ilegalmente y hay muchos trucos que usan los patrones para evitar pagar a la gente." A menudo los problema no son reportados, dijo, porque las víctimas no saben a dónde ir a buscar ayuda o tienen miedo de perder su trabajo o ponerse en riesgo de deportación.

Los trabajadores inmigrantes representan menos del 3 por ciento de las solicitudes por desempleo, en Massachusetts.

La escasez de obreros es un problema serio en la industria de la construcción pesada. Boston tiene proyectos masivos en marcha, incluyendo el "Big Dig" - un túnel de 14 billones de dólares - y algunos grandes hoteles.

"Hay una escasez de trabajadores experimentados, sean inmigrantes o no," dijo Frank Callahan, director legislativo del Consejo de Construcción y Comercio de Massachusetts, una asociación de sindicatos de comercio. "Lo que importa son las habilidades que tienen." El consejo tiene como objetivo frenar los abusos a inmigrantes, incluyendo a las agencias de empleo que contratan obreros y que luego toman la Mayor parte de su dinero a través de cargos por transporte, almuerzo, cambio de cheques y otros servicios.

Hace dos años, el consejo fue en ayuda de trabajadores Mexicanos que fueron llevados con sus familias a un trailer de una construcción y obligados a trabajar sin sueldo durante seis semanas.

Algunos grupos de obreros incluso apoyan la amnistía para trabajadores indocumentados, muchos de los cuales son "trabajadores y con derecho a sueldo miembros de nuestro sindicato," dijo Gabriel Camacho, agente de negocios de Empleados de Hoteles y Restaurantes Local 26 en Boston.

El sindicato también ha sido llamado para terminar con las sanciones en contra de los patrones que emplean a trabajadores indocumentados y la ley que los hace responsables para obtener pruebas de que el candidato a un empleo está aquí legalmente.

"La economía Americana está en muy buenas condiciones actualmente y puede absorber la parte de la fuerza de trabajo que es indocumentada," dijo Camacho. "La clave para el movimiento obrero no es alienar a esta población de trabajadores pero sí abrir la casa del trabajo. Ahí está la clave para fortalecer la economía en el futuro.
image

En su día de descanso, Marvin va a la lavandería. Tiene poco tiempo o dinero para la diversión y pasa muchas de sus horas libres estudiando Inglés.

image

Las calles de Boston son solitarias y oscuras mientras Marvin camina hacia la parada del tren a las 5 a.m. Después de las 6 p.m., llega de regreso a casa en una vivienda que comparte con otros nueve ex-Centroamericanos.

" La afluencia de inmigrantes, legales e ilegales, es guiada por el crecimiento dinámico en la economía de alta tecnología. dijo Daniel J. Monti, un profesor de sociología de la Universidad de Boston.

Muchas de esas personas probablemente se van a convertir en mejores ciudadanos que yo. Ellos no hacen concesiones de que fuí privilegiado por haber nacido aquí. Estos recién llegados, tanto legales como ilegales, tienen incentivos diarios para aprender nuestras costumbres y tratar de encajar lo mejor que pueden."

Difícil seguir adelante

Marvin aún no ha enviado dinero a su madre, Angela, en El Salvador. El alto costo de la vida en Boston ha hecho difícil el ahorro, dijo, y debe a su hermano Francisco cerca de 3,000 dólares, por el coyote en El Salvador que lo ayudó a llegar aquí y por el boleto de avión de Phoenix a Boston.

"Me gustaría enviar unos 200 dólares mensuales a mi mamá, pero aún estoy reuniendo ese dinero. Vivir aquí es caro. Gasto unos 200 dólares por el cuarto y creo que probablemente me cuesta 10 dólares al día cada comida y todo lo demás." Marvin se acostumbra lentamente a vivir como un inmigrante ilegal en Boston.

Alberto Calzado, quien cruzó la frontera e hizo el recorrido de México hacia Boston, llegó hace siete años.

"Cruzé la frontera en Tijuana y luego caminé en el desierto por más de ocho horas," dijo Calzado, de 26 años. "No fue nada; lo haría de nuevo. Yo prefería estar aquí, preferiría morir en el intento por llegar aquí que vivir en ese condenado país." Calzado empezó como lavaplatos y trabajó en empleos mejor pagados al mejorar su Inglés. Ahora gana 11.50 dólares la hora como cocinero y vive en un suburbio de Boston con su su novia y sus hijos.

Su hermana menor, madre soltera, se le unió el Agosto pasado con su hija de 3 años, luego de una caminata de 11 horas a través del desierto a Tucson y posteriormente al aeropuerto de Phoenix.

"Le pregunté a mi sobrina acerca de eso y ella me dijo "Tío, las plantas me golpearon y me rasguñaron, y estaba muy cansada." Pero luego sonrió y me dijo: "Tío, me gusta aquí, es muy fresco y verde." El sintió la emoción al contar de nuevo la historia.

image

Marvin comparte una broma con su hermano Francisco durante el viaje a la lavandería. Tener un pariente en los Estados Unidos es una gran ayuda en los intentos de Marvin por ajustarse a la vida en una nueva tierra.

image

Marvin sabe que aprender Inglés es la clave para obtener un mejor trabajo, y en su tiempo disponible estudia en un libro de texto que le dio su hermano. "Pero es difícil aprender Inglés aquí," dice Marvin, "porque por todas partes hay gente que habla Español." Marvin escribió una oración en su registro.

"Es así para los Mexicanos, y lo mismo para los Guatemaltecos, Salvadoreños y todos los demás. Vamos a tomar la oportunidad; nos vamos a jugar todo, nuestras vidas, nuestras familias. Por qué? Porque aquí hay dinero. Hay esperanza." Aún así, muchos inmigrantes ilegales dicen que les gustaría regresar a sus patrias algún día.

Ir a casa es un tema común entre los recién llegados, dijo Francisco J. Hernández, quien no es pariente de Marvin. El opera el local de Gigante Express, un servicio postal utilizado para enviar dinero a Centroamérica.

"Cuando ellos llegan, la gente habla de regresar a sus casas y usar el dinero que van a ganar en comprar una casa y establecer un negocio, pero es realmente una esperanza muy pequeña el que ellos retornen y menos que pongan un negocio," dijo. "Pero Boston es un buen lugar; ofrece ventajas. Por una cosa, no hay nadie buscándote."

La esperanza de una madre

En Julio, cuando aún estaba varado en Arizona, Marvin Hernández dijo que él esperaba estar en Boston solamente uno o dos años.

Tiempo suficiente para ganar algún dinero para ayudar a su madre.

Tiempo suficiente para guardar algún dinero en efectivo para una mini-van para transportar personas y carga por una cuota, de regreso a casa, en San Salvador.

Su madre, Angela Hernández, nunca estuvo tan segura de que él regresaría.

Ella no ha visto a su marido, Miguel, desde 1992, cuando se fue a Los Angeles, aunque él siempre le envía dinero. Su hijo Francisco se fue tres años después. Ahora su otro hijo, Marvin, quien acaba de cumplir 26 años, se reunió con Francisco.

Como muchas familias separadas por la migración hacia el norte, Angela teme que vayan a perder contacto entre sí al pasar de los años. Visitar la casa se vuelve casi imposible cuando el costo y el peligro son tan altos. Pero desde que Marvin se fue en el autobús Cóndor la mañana del 22 de Junio, Angela ha mantenido la esperanza a través de un ritual cotidiano.

Todas las tardes coloca una lona sobre la camioneta pickup Isuzu 1985 que dejó Marvin, para protegerla de la lluvia nocturna. Ella jamás ha manejado.

Pero una vez a la semana piede a un amigo de Marvin o a su novia, que encienda el motor.

Marvin, el mecánico que le gustaba arrancar fotos de autos de las revistas para colgarlas en las paredes de la casa de su mamá, reconstruyó él mismo la camioneta.

Pidió a su madre que lo mantuviera listo para su regreso.
image

La vida en los Estados Unidos puede ser dura, pero para Marvin no es nada comparado con la pobreza, desesperanza y peligros que prevalecen en El Salvador.

Pero Marvin ya no habla de regresar a casa para reunirse con Nancy, su novia.

"Espero el día en que tenga el dinero suficiente para traerla aquí conmigo," dijo en lugar de eso.

Hace diez días, pidió a su madre que vendiera la camioneta.

*Contacte a Ignacio Ibarra al (520) 432-2766 o nacho@primenet.com.



El equipo de "El viaje"

Ignacio Ibarra, de 45 años ha cubierto asuntos de la frontera para el Arizona Daily Star desde 1991. Vive en Bisbee. Jeffry Scott, de 38 años, ha sido fotógrafo del Star desde 1996. Ambos hombres han viajado extensamente por México y América Latina. También han trabajado juntos para producir el reportaje especial del Star en Julio de 1999, "Vidas en la línea fronteriza."


Queremos saber sus opiniones acerca de la inmigración

Marvin Hernández buscaba una manera de huir de la pobreza que se extiende en su patria El Salvador. Así que pagó 5,700 dólares; cerca del doble de lo que ganó en un año, para viajar 2,000 millas a través de El Salvador, Guatemala y México para unirse al medio millón de las otras personas que anualmente ingresan a los Estados Unidos.

Algunas preguntas a considerar en el reportaje sobre Marvin:

* Qué sentimientos le despierta la historia de Marvin acerca de la inmigración ilegal? Le hace cambiar sus ideas acerca de ellos y de sus intentos por cruzar hacia esta país?

*Y sobre los Mayores problemas producidos por Marvin y otros como él?

*Si un inmigrante ilegal viene a este país y prospera, se le debe permitir que permanezca? El estatus de los inmigrantes ilegales debe ser considerado en una base de caso por caso? O todo ellos deben regresar automáticamente a sus patrias?

Que hay de la frontera con México? Debería regular y controlar más el flujo de inmigrantes ilegales? O las actuales leyes de inmigración deben ser reconsideradas para admitir algunos accesos más fáciles?

* Y sobre nuestras relaciones con México y otros países de Latinoamérica? Los Estados Unidos deberían presionar para ayudar más agresivamente en el control de la inmigración ilegal?

Nos gustaría compartir sus opiniones en la próxima edición de Arizona Daily Star. Para responder, envíe un e-mail a thinkq@azstarnet.com o un fax al (520) 573-4107. También puede responder por correo a "El viaje de Marvin." Arizona Daily Star, P.O. Box 26807, Tucson. AZ 85726-6807. También puede llamar y dejar un mensaje de no más de dos minutos al (520) 573-4209.

Todas las cartas y mensajes deben incluir el nombre completo del remitente, dirección y número telefónico.